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Dejar de fumar

Hoy en nuestro especial Propósito 2013: Estar guapa después de Navidad, os voy a hablar de uno de los más comunes cuando se inicia un nuevo año, y del que casi puedo decir que soy una experta. Dejar de fumar.

Experta porque lo he conseguido en tres ocasiones, durante periodos largos de un año o más, pero he vuelto a recaer en todas, así que esta vez sí que me he propuesto que sea de verdad y para siempre ¿Alguien se apunta conmigo?

El tabaco también es enemigo de la belleza

Si hablamos de motivos para dejar de fumar, todos conocemos los principales y más evidentes, como los problemas de salud (cáncer de pulmón, mala circulación, riesgo de infarto bronquitis etc.), el gasto económico o que en muchas ocasiones supone un estorbo para los demás y afecta a nuestras relaciones sociales.

Pero este es un blog de belleza, así que vamos a detallar cómo nos afecta en esta faceta, que no es poco:

Al igual que el alcohol, fumar envejece la piel. El gesto de inhalar humo intensifica las arrugas del surco nasogeniano y de las patas de gallo y propicia las líneas de fumador que aparecen justo encima del labio superior, además de dar al cutis un aspecto cetrino y apagado.

Fumar afecta a la circulación y dificulta la correcta llegada de oxígeno y nutrientes a nuestra piel, haciendo que pierda elasticidad y firmeza. Si queréis ver una buena (e impresionante) prueba de los efectos del tabaco en la piel, no os perdáis la foto del artículo Las arrugas del fumador, del Mundo, de dos hermanas gemelas, donde la que ha fumado parece la abuela de la que no.

Dejar de fumar

Los dedos con los que sostenemos el cigarro se suelen poner amarillentos, al igual que los dientes. Por si esto fuera poco el tabaco nos obsequia con una dosis sorpresa de mal aliento, que te puede pillar desprevenida en la peor ocasión y no hace falta ni decir que es muy desagradable.

La disminución de colágeno y vitamina A, no solo afecta a nuestra piel, también empeora el aspecto del cabello y de las uñas, que pierden fuerza y brillo.

El tabaco aumenta la coagulación de la sangre, favoreciendo la aparición de arañas vasculares y varices, o empeorando su situación, al igual que con la celulitis de quien también es amigo muy íntimo. Hacer ejercicio no sirve para compensar estos efectos, ya que además fumar también estropea los beneficios de la actividad física.

Ayudas para dejar de fumar

Estás decidida a dejarlo (¡Bien!) pero ¿Cómo hacerlo?. Yo siempre lo he dejado prácticamente sin ayuda, excepto la primera vez que leí el libro Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, y me motivó bastante, pero ya os he contado que he recaído varias veces (no estoy orgullosa, no) y eso me ha enseñado que la fuerza de voluntad no siempre está al 100%, así que no está de más saber que podemos contar con otras posibilidades.

La primera acudir al médico. Hay toda una campaña para dejar de fumar en la mayoría de centros sanitarios y cuentan con información y ayudas para que hacerlo no nos resulte tan difícil. Puede que nuestra adicción sea muy fuerte y necesitemos tomar algún medicamento (como el Champix) o bien nos resulten más efectivos los parches y chicles de nicotina.

En cualquier caso nuestro especialista sabrá cómo aconsejarnos y acudir a la consulta también hará que adquiramos mayor compromiso con nuestro propósito.

Dejar de fumar

Recientemente me han recomendado una aplicación que estoy probando y resulta un punto de apoyo muy práctico, se llama Icoach y se puede usar en el móvil o bien a través de su web. Si te registras te acompañarán en cada una de las fases para ayudarte a dejar de fumar, con cuestionarios, consejos y trucos para seguir avanzando. La información es muy completa.

Contarlo a familiares y amigos que sepamos que nos van a apoyar o que incluso van a intentarlo con nosotros también nos puede servir. Durante estos primeros días me ha venido muy bien evitar situaciones de riesgo, como salir a tomar una caña, que siempre he asociado al tabaco. Cada uno sabe cuales son esos momentos en los que cuesta más renunciar y es mejor no exponerse a ellos durante los primeros días cuando el síndrome de abstinencia es más fuerte.

Es importante sobre todo tener un propósito firme, que mantengamos desde hace tiempo y cuando nos asalten las ganas de fumar buscar distracciones para olvidarnos de ellas, como pueden ser tomar una infusión, salir a correr (el deporte es mi mejor aliado), aprovechar para hacer alguna tarea pendiente etc.

El Psiquiatra Francisco Traver nos indica una frase que a mí me parece clave y muy motivadora.

Hay que devolver al cerebro la capacidad de gratificarse solo

Ya hemos hablado de cómo muchas veces utilizamos la comida como recompensa, con el tabaco pasa algo parecido, si somos conscientes nos resultará más sencillo (aunque no fácil) dejar de hacerlo. Además ¡Es increíble como se activa la mente para buscar otras alternativas!

También nos explica que la adicción a la nicotina es más difícil de remover que la de la heroína y son de esperar recaídas. Pero cada recaída hace que el cerebro aprenda a manejar aditivamente las experiencias, destacando que el cese de fumar no es lineal sino que discurre entre discontinuidades.

Así que si estáis en una situación parecida a la mía ¡No os desaniméis! Al contrario, ya tenemos casi todo el camino hecho. Por mi parte ya llevo 11 días sin tabaco y mi objetivo es poder escribir otro post en enero de 2014 para contaros que ya llevo un año sin fumar y que sigo adelante.

Y vosotras ¿Lo habéis dejado ya? Contadnos vuestra experiencia ¡Seguro que entre todas nos ayudamos!

Fotos | Helga Weber | Mendhak | Mizrak
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