Mascarilla casera de miel y limón

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Ya ha pasado una parte de las fiestas, de los excesos, la comida en cantidades industriales, la bebida, el turrón y bla, bla, bla….pero todavía no podemos cantar victoria porque estamos en el ecuador de las Navidades.

Salí corriendo de casa para disfrutar de unos días de vacaciones, y como viene siendo norma habitual en mi vida, soy algo desastre y siempre me olvido alguna cosa en casa que no meto en la maleta. Sin quererlo, he olvidado mi tratamiento limpiador e hidratante. Los excesos se notan y mucho en la piel, pero hace tiempo leí que la miel y el limón son buenos limpiadores para la piel que no tienen nada que envidiar a los mejores tratamientos cosméticos.

Parece ser que ésta mezcla ya se utilizaba en el Antiguo Egipto, aunque es cierto que estamos habituados a tomar miel y limón para aliviar las molestias del resfriado o las irritaciones de garganta y no como producto de belleza. Por si no lo sabíais, la vitamina C del limón posee efectos inmunoestimulantes y antiinfecciosos, ayudando a proteger la piel.

Según algunos estudios, la miel es un alimento útil para tratar la parte externa del cuerpo. Es cierto que yo desde siempre, y como me decía mi abuela – ya sabemos que las abuelas son más que sabias- he utilizado la miel junto con la cebolla para terminar con esos inoportunos granos, pero ese remedio os lo contaré otro día. Varias investigaciones han demostrado que la miel actúa como cicatrizante de heridas, alivio de quemaduras, reducción de inflamaciones e incluso protección contra infecciones.

Como no me atrevía a utilizar los productos de mi hermana, decidí probar ésta mezcla para ver cómo reaccionaba mi piel. Mezclé cuatro cucharadas soperas de miel, que calenté previamente – no en exceso- con el zumo de 1limón. Una vez que todo está bien mezclado, y todavía templado, lo apliqué sobre la cara, a modo de mascarilla.

Dejé la mascarilla sobre la cara varios minutos, aunque todo depende de cada tipo de piel, hasta que noté que la mezcla comenzaba a solidificarse. Para eliminarlo, simplemente tenemos que lavar la cara con agua templada o caliente, dependiendo de lo que aguantemos cada una, hasta retirar todo el producto.

Si lo probáis notaréis que la piel se nota más limpia, más luminosa, tersa, suave…Para completar los remedios caseros, me hidraté la piel con un producto que está en las neveras de medio mundo: la leche pasteurizada. La misma con la que te tomas el café, y he de deciros que el resultado es magnífico. No hay que utilizar mucha cantidad, pero sí la suficiente para que cubramos la piel. Veréis que funciona de verdad.

Cleopatra se bañaba en leche de burra, ¿no?, ahora nosotras podemos tomar un café e hidratarnos la piel al mismo tiempo. Puede sonar raro, pero es eficaz.

Imagen I Radio 16

En Arrebatadora I “1001 remedios naturales”, una buena idea, Las famosas y sus cuidados naturales para la piel

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