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Frutas y flores

Casi todos hacemos buenos propósitos al comenzar el año. Pero, me he dado cuenta de que para cumplirlos no basta con desearlos. Todos los años, por esta época, redacto una lista con las cosas que deseo cambiar. En mi ya recurrente lista de buenos propósitos, en primer lugar anoto siempre el bajar de peso.

Empiezo súper motivada, pero ese esfuerzo inicial casi nunca llega a buen puerto porque mi auténtico problema es el mantenimiento. Pensando en qué estrategia podría yo seguir para alcanzar mi meta, de repente recordé las declaraciones que, en su día, hizo Isabel Sartorius, cuando adelgazó tantísimo.

Bicicleta

La famosa celeb aseguraba que si de verdad se quería mejorar de forma física, y perder peso era necesario un cambio de actitud y de pensamiento. Claro que, cambiar de hábitos supone más trabajo, cuesta más y es lógico que, sin darnos cuenta, prestemos alguna resistencia.

Isabel Sartorius aseguraba que, sin duda, fue la comprensión de lo importante que era matenerse en el tiempo desde una perspectiva sana lo que la preparó para asumir ese proceso de cambio. Eso, y la ayuda de los profesionales del Método Ravenna.

Así pues, ni corta ni perezosa, me puse en contacto con Graciela Sajeva, directora de la Clínica Ravenna de Madrid, para exponerle mi caso y, ella enseguida convocó una reunión para que pudiese conocer también a la doctora Mirta Herrero y a la nuticionista del centro, Valeria Castagna.

Torre de fruta

Es triste decirlo, pero después de hablar con ellas, me di cuenta de que llevaba la mayor parte de mi vida construyéndome yo solita una serie de malos hábitos que son lo que me han llevado a estos kilos de más.

Uno de los pilares de este método consiste en situar bien nuestros deseos en el tiempo; cambiar la instantaneidad y el corto plazo de nuestro objetivo por adelgazar, por aprendizajes más profundos que a su vez tengan efectos más amplios y más duraderos.

Graciela Sajeva asegura:

Siempre que nos planteamos bajar esos kilos de más que tanto nos molestan, el camino comienza dentro de nosotros mismos. Es importante que deseemos conseguir un cuerpo nuevo, más ágil y saludable con un peso adecuado. Pero, antes, debemos tomar consciencia de nuestra situación real, y comenzar a trabajar sin excusas ni pretextos de forma firme y segura – no viviendo la dieta como si fuese un castigo, sino como un cambio en nuestro estilo de vida -, haciendo lo que tengo que hacer, cuando lo tenga que hacer, tenga ganas o no”.

Pescado

La nutricionista de centro, Valeria Castagna, también me explicó que comer productos light no es sinónimo de ingerir pocas calorías, porque sólo continen un 33% menos que sus equivalentes. Que unas galletas sean “sin azúcar” no implica que no tengan grasas, y que unas pocas puedan engordar mucho. Para no engordar, lo ideal es comer poca cantidad, porque el único alimento Light que existe es el que queda en el plato.

La doctora Herrero me recomendó hacer la compra con tiempo y, sobre todo, sin hambre. Es importante leer las etiquetas de los productos, elegir los que menos azúcares y grasas tengan. También es importante que comparemos los precios, la composición nutricional y la fecha de consumo preferente.

Lista de la compra

Lo mejor es llevar una lista cerrada de alimentos necesarios y adecuados, de esta forma evitaremos comprar productos poco saludables y muy calóricos. En otras palabras, cuando vaciemos nuestra cesta de la compra en la cinta de la caja del supermercado, de ella sólo pueden salir verduras y frutas frescas, lácteos bajos en grasa, pollo, pavo, pescado (el mero es ideal, y muy sabroso).

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Prohibidas las bebidas azucaradas, el alcohol, las carnes grasas, los embutidos y harinas. Es importante beber mucho (más de dos litros y medio) entre agua, infusiones sin azúcar, y refrescos Light.

Herrero insistió también en la importancia de realizar entre 4-5 comidas durante el día, teniendo en cuenta que no pasen menos de 2 horas ni más de 4 entre una comida y otra. Lógicamente, lo de picotear entre horas ni se contemplan.

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Para lograr llevar a cabo todo este plan de acción, Graciela me insistió en la importancia de organizar el día con anticipación, sobre todo si comemos fuera de casa porque entonces lo suyo es llevarse un tupper con la comida o una pieza de fruta para tomar a media mañana o a media tarde.

Los mejores consejos fueron los que me dio para comer en los restaurantes. Lo mejor es no mirar nunca la carta, y pedir directamente lo que sabemos que podemos y debemos comer. Las cartas pueden tentarnos. Para bajar la ansiedad, y sentirnos saciados, lo mejor es utilizar un caldo de verduras disuelto en agua caliente.

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Otro truco que funciona fenomenal es utilizar platos de postre. El centro del plato es la medida ideal para las verduras, ¡sin copete! La palma de la mano es el tamaño de las proteínas (pollo o pescado); el tamaño de las piezas de fruta no puede exceder nunca del tamaño de nuestro puño.

Podemos combinar un plato de verduras con pollo, pavo, o ternera blanca y de postre una fruta pequeña o gelatina sin azúcar; y por la noche una ensalada con pescado o huevo.

Lo que nunca debemos pensar es que “por un poquito no pasa nada” ya que ese poquito muchas veces hace que abandonemos la dieta. Lo mejor es fijarse un objetivo, y eso podría ser “seguir la dieta a la perfección durante un día”, porque si hemos sido capaces de vencer a la tentación durante cinco minutos, o durante una hora, también lo podremos hacer durante todo un día. Esta actitud es la que hace que una dieta funcione.

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La doctora Herrera me recordó lo importante que era ir incorporando poco a poco el ejercicio por medio de caminatas a paso firme y continuado, bici. Con ello aumentaremos el gasto calórico, bajaremos el tejido graso y estaremos de mejor humor (¡las famosas endorfinas!).

Peso

Otro truco que funciona muy bien psicológicamente es pesarse todos los días en ayunas, después de ir al cuarto de baño, y anotarlo. Aunque lo hagas muy bien, y sigas la dieta a pie de la letra, puede ocurrir que, algún día, llegues a pesar igual ó más que el anterior ¡no te desmoralices, puede ocurrir!

Probarse ropa de una talla menos y comprabar que se entra es una sensación maravillosa. Es importante que sepáis que cada talla equivale a ¡4 kilos!

Salir a comer fuera, a un restaurante, no justifica que te saltes la dieta. Es más, no lo comentes con nadie, ya que si lo cuentas, es fácil que te conviertas en el centro de la atención, y que todos empiecen a decir que estás fenomenal, o que un día es un día, convirtiéndose en cómplices involuntarios para el exceso.

Cuando te toque hacer de anfitriona, elabora un menú sano, rico y decorado con gusto para que tú también puedas comer sin problemas.

Risas

Lo más importante es no practicar el famoso: “Hoy me salto el régimen, ¡ya lo haré mañana!” porque, no sólo nos costará más hacer la dieta, sino que incluso podamos llegar a plantearnos dejar de hacerla.

Los profesionales de la Clínica Ravenna insistieron mucho en transmitirme que si somos capaces de asumir mentalmente todos estos conceptos o trucos (que cada cual los llame como prefiera), además de ingerir la cantidad justa (medida), en forma ordenada y respetando los intervalos entre ellas (distancia), no sólo bajaremos de peso sino que, además, conseguiremos mantenernos en él. ¿Quién se anima?

Más información | Clínica Ravenna
En Trendencias Belleza | Dietas hipocalóricas
Fotos | Lori Greig, Flickr, Flickr, Flickr

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