
Como sufridora de una escoliosis leve pero dolorosa, unos días en la playa me han hecho recordar el inmenso beneficio que supone para toda la musculatura y la estructura ósea del cuerpo el andar por la arena de la playa. Todos sabemos-y hemos oído-los beneficios de esta práctica, incluso en términos de tonificación y suavidad de la piel, pero también beneficia en caso de problemas dorsales leves.
En mi caso la curvatura de mi espalda me ha producido que los pies no estén alineados óseamente de forma correcta, por lo que el hueso de mi tobillo no sobresale como el de todo el mundo. Sin embargo unos días de paseo por la orilla de la playa, dejando que la arena modele el paso de tus pies, dejan que dicho hueso se muestre y que el resto de huesecillos del pie se vayan colocando levemente.


Si perteneces al colectivo de los que se aburren en la playa, lo ves como una pérdida de tiempo y no aguantas estar todo el día en la tumbona, apúntate a ponerte en forma y ponerte morena a la vez. Matarás dos pájaros de un tiro.

