
Una parte importante de nuestra rutina cosmética es la limpieza de nuestras herramientas. Así evitamos resultados indeseados, como colores mezclados, y también que microorganismos o bacterias campen en ellas, causándonos posibles problemas en la piel. No hay que olvidar que incluso en una piel sana, los pinceles recogen células muertas.
Para limpiar pinceles y brochas hay muchas opciones: usar un jabón neutro, champú (por ejemplo de bebés, que es suave), desmaquillante, alcohol, agua oxigenada o productos específicos, que varias marcas muy conocidas tienen, como MAC, Bobbi Brown y e.l.f, de cuyo limpiador os contaré hoy.
e.l.f. tiene dos productos para la limpieza de brochas. El champú que estoy usando yo y el limpiador de brochas diario, en spray. El primero está más orientado a la limpieza profunda, mientras que el segundo sirve para desinfectar rápidamente las brochas luego de usarlas a diario.

Por fin parece que se aleja ya el buen tiempo y entra en nuestras vidas por fin el otoño, aunque yo pertenezco al colectivo de que me encantaría siempre esta temperatura en la calle se oye muchísimo que quieren que ¡venga ya el frio! Solo le veo algunas ventajas a la bajada de temperaturas si hablamos de maquillaje, me dura más, me brilla menos la piel y las sombras permanecen inalterables por muchas horas.
Aplicarse la sombras, labiales y la máscara es importante, sobre todo por que usamos tonos y colores más oscuros e intensos que en el resto de la cara y lo que quede mal, cualquier desperfecto o echar más producto de la cuenta, se ve fatal en el maquillaje. El colorete, en muchas ocasiones, pasa más desapercibido pero eso a veces no quiere decir que esté mejor aplicado, si nos lo proponemos podemos conseguir con fáciles trucos que quede perfecto.




