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Te levantas con prisas, no ha salido el sol, te recoges el pelo en un moño pequeño y bien alto para que no se moje el pelo y te metes en la ducha. ¡Y sales y ya es tarde! Y sales a la calle con ese moño sin que te des cuenta… ¿os ha pasado? A mi sí, pero me di cuenta en el ascensor de la redacción y me hice una coleta rápida un poco mejor. Pero viendo las tendencias que hay ahora, podría haber ido tan perfecta con mi moño de la ducha a la calle.
No sé cuánto durará, pero es verdad que es cómodo. Es verdad que tardas en hacerlo menos de cinco segundos, y es verdad que hay momentos en que parece hasta mono, diferente, y muy casual. Pero, ¿no es el moño de la ducha? Entonces, ¿por qué lo sacamos a la calle? Me tengo que acostumbrar, es cierto, pero de momento me gusta en las chicas anónimas que he visto estas últimas dos semanas, antes de volver a dejármelo puesto yo.
Alto, muy alto, con mechones sueltos porque no pasa nada. Con flequillo, sin flequillo, y combinado con ropa muy casual. Creo que todas lo hemos llevado en algún momento, y aunque de momento en las alfombras rojas no es una opción, sí en nuestra vida diaria, que ya es bastante. ¿Cómo lo veis?
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