
Cuando empieza el verano, algunos nos animamos a ir más frecuentemente a la piscina. Los ejercicios en agua, como la natación, son de lo más completos y con menor impacto en articulaciones. El problema es que el cloro, que se utiliza para desinfectar las piscinas, daña la piel, el pelo, las uñas y las mucosas. En teoría, una correcta dosis de cloro en las piscinas es insuficiente para causar molestias, pero la dosis a usar depende también de todo lo que los bañistas agregamos al agua, como cremas, desodorantes, sudor, etc., de manera que es prácticamente imposible ajustar la dosis de cloro para que ninguna de nosotras sienta molestias.
El cloro afecta al manto graso protector, que mantiene la piel hidratada, elástica y a salvo de microbios. Es además irritante de las mucosas, por ejemplo la nariz, los ojos. También puede hacer que los cabellos teñidos se oxiden y decoloren. En el pelo teñido rubio eso puede llegar a producir un tono verdoso suave. Pero aunque parezca difícil, con unos simples pasos es posible protegerse de todos estos efectos negativos, sin tener que renunciar al ejercicio y la diversión.

Siguiendo el especial de mascarillas caseras hoy te traigo dos remedios totalmente naturales para cuidar la piel justo después de haberla tenido al sol, al aire, al frío, quizás hayas estado esquiando o te de alergia por ejemplo el cloro o la sal del mar. A veces necesitamos volver a recuperar la hidratación y su elasticidad natural y las cremas de día no lo consiguen.
Las afortunadas que viven cerca de la playa o las que vivimos en el interior y hacemos uso de piscinas nos tenemos que cuidar el pelo al máximo a la hora de sumergirnos en el agua. El cloro, el salitre del mar y el sol directo hacen que nuestro pelo sufra y se debilite, necesitamos protegerlo.

