
Cuando Morthy nos preguntó hace unos días qué producto elegir si nos lo regalaran para siempre, caí en la cuenta que sí tengo un producto fundamental. Pero cuando digo fundamental, quiero decir que siempre, siempre, siempre, está en mi neceser.
Es el contorno de ojos. Empecé pronto a utilizar este tipo de producto, no tenía ni 25 años, pero gesticulo mucho, me río bastante, llevo gafas, conduzco muy habitualmente… y los ojos son una expresión clara de todo. Si le sumas que me gustan los deportes de invierno, y que paso muchas horas delante del ordenador, el resultado es claro: tengo que cuidar mis ojos.
Con eso no me refiero solo a las gafas, lentillas, gotas para refrescar, una antifaz descongestionante… me refiero también a unos cuidados específicos. Y os puedo asegurar que se nota que llevo años utilizando un producto específico. Como a todas, empezaron a salirme las típicas líneas de expresión. Os puedo asegurar que ahora son mínimas, casi invisibles. Constancia y constancia.








La piel del contorno de ojos es más fina que la del resto del rostro, hoy no vamos a descubrir nada nuevo, aunque no todo el mundo sabe que esta piel y en esta zona es la más fina de nuestro cuerpo por eso la importancia de cuidarla a cualquier edad. 

