
Si hay un tratamiento que viene utilizándose desde tiempos inmemoriables con éxito, es sin duda la fangoterapia. Concretamente desde el antiguo Egipto, ya se utilizaban sus propiedades para curar heridas, golpes e incluso inflamaciones de órganos como riñón, hígado o estómago.
Pero lo que a nosotros nos interesa hoy es su uso estético y sus propiedades que nos va a ayudar a tener un mejor aspecto y una piel más radiante. Por algo en la actualidad, es uno de los tratamientos más conocidos y demandados tanto en centros de belleza como en balnearios.
Lo primero es diferenciar entre fango y arcilla. Son dos tipos de barros, pero mientras que la arcilla se obtiente de la tierra, el fango se obtiene del fondo del mar o de manantiales. Son muy parecidos pero con ciertos matices ya que el fango posee una mayor cantidad de oligoelementos y por tanto sus propiedades y usos son mayores.


