
El mundo del perfume me fascina y siempre me había preguntado cómo se organizaban las marcas de moda para crear la fragancia que les representaba. Porque pueden saber mucho de diseño J.P. Gaultier, Issey Miyake o Valentino pero el laboratorio químico no es lo suyo.
¿A quién acuden las firmas, quién se encarga de plasmar la idea en un líquido que acabará engrosando la estantería de novedades en la perfumería?. Tuve la gran oportunidad de asistir a un evento formativo a cargo de una de las pocas empresas que fabrican perfumes para terceros: Firmenich.
Fragancias existen muchas y cada vez más: la locura de las novedades durante la última década parece no tener fin. Pero empresas que sean capaces de crearlas, muy pocas, unas cuatro o cinco a nivel mundial y es donde acuden las firmas cuando se apuntan al chollo económico de lanzar una fragancia al mercado.





