
Hace muchos años, las mujeres pedíamos que se hicieran labiales que durasen de verdad, que no se fuesen al beber agua, al comer y ni con el paso de las horas. Llegó el Lipfinity revolucionandolo todo. No era un pintalabios en barra, era líquido y venía con una barrita hidratante a parte.
En sus comienzos, los colores eran muy variados aunque predominaban los tonos oscuros (morados, marrones y rojos), conforme van pasando los años la gama de colores se actualiza e incluso han sacado modelos con brillo. En el packaging viene el pintalabios de color y la barra hidratante.
Para aplicar el Lipfinity se pintan los labios en primer lugar con el pintalabios de color y una vez se ha secado, se aplica el brillo hidratante, para hidratar (valga la redundancia) y para dar brillo a un pintalabios mate.


