
Si somos rubias, queremos ser morenas. Si somos morenas, nos da por ser rubias: las mujeres no estamos nunca contentas. Es el caso de mi amiga Eva y en esta ocasión el cambio fue doble: corte de pelo y cambio de tinte. El cambio ha sido tan radical y brutalmente arrebatador que la he convencido para que me deje publicar sus fotos. ¡Gracias, guapa!
Su color natural es castaño dorado y fue haciéndose mechas rubias con decoloración progresiva hasta convertirse en rubia. Se acentuó todavía más el rubio tras recibir los rayos del sol durante todo el verano. Y finalmente le volvió a dar el puntazo de nuevo, dándonos otro susto de los suyos.








