
Durante mucho tiempo me pareció que Nicole Kidman es de una belleza inalcanzable. Me gustan las pelirrojas, con su piel blanca y su pelo de color vivísimo, y esta actriz tiene además unas facciones muy dulces, con unos ojos preciosos y rasgos muy equilibrados. O quizás debo decir “tenía”, porque su afición al botox no solo no la mantiene joven, sino que le impide siquiera gestos tan cotidianos y embellecedores como sonreír.
Pero será mejor que me concentre en lo nuestro. La actriz es la portada de la edición de febrero de la revista estadounidense Harper’s Bazaar y creo que coincidiréis conmigo en que se la ve bastante mejor de lo que nos tiene acostumbrados últimamente (San Photoshop aparte). Me da la impresión de que Nicole también leyó los secretos de belleza de Heidi Klum, porque parece que ha aumentado un poco de peso y verdaderamente ha salido ganando con ello.




Luce una imagen perfecta, su look es una mezcla entre dulce y sofisticado, enemiga de las estridencias, suele emplear un maquillaje sencillo pero acertado. 
