
No sé si a vuestros pies les pasará lo mismo, pero los míos gozan mucho más del verano que del resto del año. Solo uso sandalias y la ausencia de calcetines me hace mucho más fácil recordar mantenerlos hidratados. Cuando vivía al lado del mar, aprovechaba la arena y el agua para un masaje exfoliante.
Pero cuando llega el otoño, no solo me deprimo yo: también mis pies. El cambio de calzado, el usar calcetines o medias, volver a los tacones, todo eso afecta su salud y podemos ver durezas, hongos o incluso pequeñas heridas por usar calzado al que le habíamos perdido la costumbre.
Aunque debemos cuidar de los pies todo el año, a menudo nos preocupamos más de ellos en verano, la temporada para lucirlos en todo su esplendor. Pero en el otoño es importante tomarnos un momento y prepararlos para resistir hasta la próxima primavera. ¿Queréis leer mis recomendaciones?











