
Una gran parte de los tratamientos de belleza la forman las terapias de energía vital del cuerpo. La llaman de distintas maneras (ki, chi, prana) y forma parte de la estética zen. Cuando se bloquea esta energía, también lo hace el buen funcionamiento del cuerpo. Una de estas terapias trabaja con imanes: la magnetoterapia.
Nuestro cuerpo no termina en el terreno físico, un campo magnético nos envuelve e interactúa. No lo vemos pero está ahí y nos afecta. Para el protocolo de trabajo con imanes utilizan unos que están compuestos por una aleación de níquel, aluminio, cobre, samario y potasio. Los colocan en puntos estratégicos del cuerpo y sus propiedades reactivan la organización celular para que la energía vital fluya a nuestro favor, desboqueándose.

Los albaricoques solo los encontramos frescos durante una temporada al año, sin embargo hay otra manera de consumirlos estando desecados, los llamamos popularmente “orejones”. Esta fruta consumida de esta manera esconde muchísimos beneficios para nuestro organismo, dentro de la fruta desecada son los ejemplares menos dulces y los más ricos en proteínas.

