
Oímos hablar del capital solar de nuestra piel pero no todo el mundo tiene claro qué es. Y lo que es más preocupante, mucha gente cree que se reinicia cada año, un error que puede costar importantes daños cutáneos, desde insolaciones hasta cáncer de piel.
Nacemos con un capital solar determinado, una capacidad de defensa contra los efectos negativos de los rayos de sol sobre la piel. El organismo se defiende con la secreción de melanina, creando más queranocitos que engrosan la epidermis. Estas reacciones defensivas se ponen en marcha naturalmente cuando nos exponemos al sol: es nuestro capital solar.
El capital solar es limitado, cada uno de nosotros tenemos una cantidad determinada, como una reserva de la que vamos tirando. Se añaden los cuidados que le proporcionamos a la piel al aplicarnos el protector solar pero aun así hay personas a las que se le agotan los escudos, se le termina el capital solar y empiezan los problemas de piel.









