
Primero un leve picor, luego se convierte en escozor y posteriormente no te queda más remedio que ir al espejo y…horror, ¡un herpes!. Como siempre apareciendo en los peores momentos: en la primera cita con ese chic@ que tanto te había costado convencer, el día que debes hacerte la foto de la orla, el día antes de una entrevista de trabajo…
Un enemigo odioso y dificil de eliminar, pero no imposible si sabes ponerle remedio a tiempo.
El herpes es causado por un virus, concretamente por el virus herpes simple tipo 1, que suele salir principalmente en los labios aunque también puede salir en la nariz e incluso dentro de la boca. La mayoría de la población está infectada por este virus (cerca del 80%) y, aunque nuestro organismo elabora defensas, el virus se queda en nuestro cuerpo, al parecer de por vida. Eso sí, por lo general no suele presentar síntomas en mucha gente, por lo que su presencia suele pasar desapercibida.
El problema está cuando ese virus se “despierta” y aparecen esas odiosas y dolorosas ampollitas que pueden ser causadas por una bajada de las defensas, por stress acumulado o por cambios bruscos de temperatura.
Las ampollitas suelen durar alrededor de una semana, hasta que cicatrizan por completo. Para minimizar sus efectos debes de ser rápido, piensa que cuanto antes actuemos más eficaces seremos.
En la actualidad tratamientos contra el herpes que podemos encontrar en la farmacia son dos:
A la hora de la verdad, en mi opinión lo más efectivo son los remedios caseros, puesto que lo del herpes es como la gripe, bien curado siete días y mal curado una semana. Yo os recomiendo los siguientes: