
Al llegar estas fechas siempre me veo algo desmejorada, he perdido hasta la más tenue huella del bronceado del verano y la piel de mi rostro comienza a acusar los estragos del cansancio y las diferencias de temperatura entre el frío de la calle y las altas calefacciones de los interiores. Llegan las fiestas y, como todos los años, siento que debo ponerme a punto para afrontar la actividad social que conllevan.
La mesoterapia facial (comunmente se la conoce como vitaminas inyectables) es una de las soluciones estéticas más demandadas durante esta época porque rehidrata y revitaliza la piel de una manera profunda. Aunque el resultado se puede apreciar de manera casi inmediata, al ser un tratamiento de aplicación transcutánea, conviene planificarlo con al menos diez días de antelación a una salida en la que queramos estar perfectas; por ello en caso de decidiros, este es el mejor momento. Hay una gran variedad de fórmulas que nos ofrecen vitaminas, minerales, aminoácidos o extraordinarios cócteles revitalizantes; pero… ¿realmente funcionan?
Mi dermatólogo considera que el verdadero secreto de la mesoterapia facial es la capacidad de captación de agua que consigue el ácido hialurónico (la atrae y retiene) junto con la estimulación que los pinchazos ejercen sobre la piel. Ambos factores producen un ligero aumento de volumen, muy sutil, que proporciona una textura jugosa y un aspecto sano.
Debéis distinguir el ácido hialurónico reticulado del no reticulado. En el primero las moléculas están entrelazadas, formando una especie de malla (utilizado para rellenar y moldear los contornos faciales), y por su estructura y alta densidad molecular su permanencia es más duradera. El no reticulado es el más utilizado a la hora de hacer mesoterapia, en él las moléculas están libres y se propagan de manera uniforme en los tejidos cutáneos, se presenta en forma de gel (muy ligero) o acuoso.

Yo recurrí a esta técnica hace un año, y pese a no ser el tratamiento más agradable, tampoco es lo que puede parecer al leerlo. La sensación depende del grado de sensibilidad de cada persona, para mi es el equivalente a picotazos (alguno más fuerte, dependiendo de la zona), pero en ningún momento sentí dolor; podría definirlo como una molestia. Los pinchazos son superficiales, debajo de la epidermis, bajo la primera capa de piel, debido a que cuanto más externos son, más duran. Cuando se inyectan a nivel más profundo, el hialurónico no reticulado se pierde en la hipodermis, y por ello, no experimentamos cambio alguno. Existen muchos preparados con lidocaína (un ligero anestésico local) en su fórmula. Cada sesión dura entre 25 y 35 minutos.
Efectos secundarios: existe la posibilidad de que aparezca algún pequeño hematoma leve (tamaño de una lenteja), que pueden durar diez días, por lo que conviene aplicarlo con previsión a la hora de estar listas para una salida. Existen cremas para aplicar unos días antes y después, que disminuyen estos (suelen estar compuestas por vitamina K). También os advertirán sobre la posibilidad de originarse una ligerísima inflamación el día de la técnica, pero a mi no me pasó
Es importante acudir a un médico con formación relacionada con las prácticas de inyección de productos de relleno, de absoluta confianza y del que tengáis buenas referencias. Recordad que antes de iniciar cualquier tratamiento, debéis consultar todas vuestras dudas y poner al corriente de anteriores tratamientos, antecedentes médicos, alergias, medicación o cualquier circunstancia, y siempre informaos a fondo antes de tomar una decisión.
La mesoterapia facial es una gran medida a la hora de lucir una piel rotunda e hidratada desde el interior en épocas en que necesiteis un resultado extra debido a causas como fatiga, piel apagada, pérdida de textura o deshidratación. La actividad social de las próximas fiestas es un buen pretexto para probarlas. Yo voy a repetir ¿Y vosotras?
Más Información | Dr. Candelas Prieto
Imágenes | lookbooknu.com, Fisiolution
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