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Chica con secador de pelo.

Ayer mi secador de pelo se murió de muerte no natural. Le di un golpe accidental contra la mesa, le salió humo y ya no prendió nunca más. Así que tengo que comprarme uno nuevo. Sin embargo, basta con lanzar la inocente búsqueda en Google de “mejor secador de pelo”, para darse cuenta de que hay tantos, con tantas posibilidades, que es necesario pensar un poco en las características generales antes de comprar.

  • Potencia: la cantidad de Watts, W, de un secador es proporcional al calor que emitirá. Uno de 2000W producirá más calor y por lo tanto secará más rápido que uno de 1200W. Aquí no conviene seguir la norma de los hombres, esa de que es mejor el número más grande. Solo un cabello grueso puede soportar más de 2000W regularmente sin quemarse. Si tu pelo es fino, prefiere uno con menos potencia.
  • Control de temperaturas variable: un calor excesivo puede dañar el pelo, ya sea por estar expuesto constantemente o por recibir mucho calor de golpe. El calor necesario para secar un pelo recién lavado no es el mismo que el necesario para peinarlo estando húmedo, por lo que es preferible un secador que tenga un control de temperaturas capaz de acomodarse a todas estas circunstancias.
  • Los accesorios: el pelo liso tiene diferentes necesidades de un pelo rizado, al igual que un pelo grueso respecto de uno delgado. Por eso es importante fijarse en los accesorios que el secador trae consigo o los que se puedan conseguir. Si usáis el secador solo para alisar el pelo, necesitaréis una boquilla, que en ocasiones viene incorporada al secador y que sirve para enfocar el aire hacia una zona específica. Si en cambio usáis el secador para dar volumen, necesitaréis un difusor. Algunos secadores incluso traen cepillos o pinzas.
  • El peso: no es un detalle menor, porque pasar 10 minutos intentando secarse el pelo para alcanzar todos los rincones, con los brazos en alto cargando un secador que pesa un kilo puede llegar a ser una tortura. Y si lo hacéis frecuentemente, peor. Existen desde secadores muy livianos, de 400 gramos, a verdaderas pesas de 1.2kg,

Alexa blowing herself away.

  • Botón de aire frío: el calor abre la cutícula del pelo. Por esto es recomendable que al lavar el pelo el último enjuague se haga con agua fría, que ayuda a cerrar la cutícula y hacer que el pelo quede más brillante. Lo mismo sucede con el aire: el aire frío al final del secado ayuda a fijar el peinado y a sellar el pelo. Algunos secadores no tienen una posición fija de aire frío, sino que hay que estar apretando constantemente, lo que es bastante incómodo de usar.
  • Iónico ¿Alguna vez jugasteis a frotar un peine contra el pelo y luego usarlo para levantar una hoja de papel? Lo que hacíamos entonces era cargar el pelo de electricidad estática. El pelo tiene la mala costumbre de ser muy propenso a acumular electricidad estática, ya sea al cepillarlo, secarlo con una toalla o usar el secador de pelo, lo que abre su cutícula o escamas y aumenta el frizz. Los secadores iónicos dicen emitir iones que contrarrestarían la electricidad estática, suavizando el pelo. También afirman “pulverizar” las gotas de agua de manera que son tan pequeñas que atraviesan la cutícula e hidratan el pelo. No he logrado entender aún cómo funcionaría esto (o si realmente funciona) y si estáis interesadas puedo investigar más. Hay secadores iónicos que utilizan cerámica y turmalina para aumentar la emisión de iones.
  • El precio: pero de este apartado no he de deciros nada, ¿verdad?

Antes de ayer nunca se me hubiera ocurrido que hubiera tantas opciones. Ahora me queda mirar hacer una lista de candidatos y escoger el BBB (bueno, bonito y barato). ¡Deseadme suerte!

PD: ¡Olvidaba lo más importante! Vuestro gato (si tenéis) os agradecerá que compréis el secador más silencioso posible.

Fotos | Candiche, emutree
En Arrebatadora | Cómo utilizar el secador correctamente

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